Partimos de un concepto amplio de política. Desde la perspectiva de la antigua Grecia, en donde Aristóteles sostenía que somos animales políticos. Creemos que la política está permanentemente en nuestras vidas. Que lo impregna todo y como el agua se filtra en cada grieta, hendija o recoveco. Hay una política educativa que nos educa, una política sanitaria que nos cura, hay una política alimentaria que nos nutre, una política energética que incide en la administración de los recursos naturales, una política urbanística que da forma a nuestras ciudades, calles, parques. Desde la política se dirime la asignación de recursos, desde la política se lucha por dar sentido simbólico a la realidad, por traducirla. La política se encuentra en lo macro y en lo micro. Siempre está ahí, aunque no estemos entrenados para dar cuenta de ella, para poder vislumbrarla.
Por eso el análisis político es fundamental. Pensar la política es clave, porque aunque nosotros la ignoremos, ella no nos ignora a nosotros. Abandonarla es abandonarnos. Explicarla, comprenderla es clave para poder posicionarnos frente a un otro desde un lugar consciente. Es el camino para hallar las preguntas que nos ayudan a explicar la realidad y como nuestra subjetividad toma una forma en nuestro entorno. Por otro lado, tener consciencia de sí ya es un acto de rebeldía.
